FANDOM


Las actividades del Santo Oficio se comenzaron a realizar en 1481 en la sede del convento de San Pablo el Real de Sevilla. Sin embargo, la tramitación del gran número de causas con las que estaba trabajando el Tribunal desbordaba la capacidad del convento, por lo que pronto se impuso la necesidad de buscar un lugar más idóneo.

Se eligió como nueva sede una antigua fortaleza árabe, el Castillo de San Jorge, que era patrimonio real y estaba situado en la orilla derecha del Guadalquivir, en Triana. Fue la residencia de la Inquisición desde el siglo XV hasta el XVIII. Actualmente, en ese lugar se dispone el Mercado de Triana.

OrigenEditar

Se tiende a considerar que este castillo fue edificado por los almohades, concretamente cuando el emir Abu Yaqub Yusuf agranda la cerca de Sevilla, refuerza sus defensas y construye, en 1172, el puente sobre el río Guadalquivir. En la conquista de Sevilla fue uno de los mayores obstáculos que encontró Fernando III. Su hijo y sucesor, Alfonso X, presente en la batalla, escribió que esa fortaleza fue uno de los baluartes del ejército musulmán en la gesta.

Disposición del CastilloEditar

El edificio estaba construido sobre una ladera y su recinto protegido por una doble muralla. Estaba circundado por un amplio y profundo foso que completaba sus defensas, excepto por uno de los lados, que daba al río Guadalquivir.

La sede del Tribunal estaba dividida en dos zonas claramente separadas: una pública, compuesta por patios y corralones que permitía, entrando por la puerta de Hierro de la calle San Jorge, el acceso a la capilla, cuando la ocasión lo requería; y otra privada o secreta en la que se disponían las salas de audiencia, el archivo, las cárceles secretas, la cámara de tormento y las viviendas.

La amplia extensión del edifico, la seguridad de sus murallas, su majestuosa presencia, su localización alejada de Sevilla y su fama convirtieron a la fortaleza en un instrumento eficaz de propaganda y en un símbolo del Santo Oficio durante tres siglos.

Historias del CastilloEditar

Era bien conocido que cuando una persona caía en manos de la Inquisición desaparecía. Desde ese momento, solo tendría contacto con inquisidores, carceleros, su abogado, los médicos del tribunal y el verdugo. De su celda saldría, acompañado de guardianes, a las audiencias y a la cámara de tortura, sin pasar por los lugares públicos para prevenir toda comunicación con el exterior.

Dentro de las cárceles, únicamente recibiría la visita de los alcaides de las cárceles y de los inquisidores. Estos últimos debían inspeccionar, cada 15 días, el estado de los presos y las prisiones. Si había necesidad, también podían ser visitados por los médicos, los calificadores y el capellán. Por eso, cárceles, salas de audiencias, la cámara de tortura e, incluso, la vivienda del alcaide debían estar situadas próximas y bien comunicadas unas con otras.

ReferenciasEditar

El Mundo - La memoria del horror de la Inquisición en Triana.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/07/08/andalucia_sevilla/1247083464.html