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SPOILER II

LEAN CON PRUDENCIA, VUESAS MERCEDES


Este artículo o sección ha sido procesado por La Hermandad y ha sido condenado por contener spoilers del Episodio 2. Sigan leyendo bajo su responsabilidad.
Si consideran que alguna información está mal situada, le invitamos a cambiarla.

“Y aquel que caiga en la sodomía que pague en la hoguera.”

Noche cerrada. El trasiego errático del cruising, tan antiguo como la humanidad. Un hombre reúne a un grupo de jóvenes en una zona oculta, alejada del bullicio de la ciudad. Es la Huerta del Rey. El hombre selecciona a uno de ellos y lo mete en la carroza. Dentro está Zúñiga quien le dice que es hermoso.

Mateo se encuentra en una de las celdas del Castillo de la Inquisición. Lo llevan con Celso de Guevara, Inquisidor General. Se conocen, Celso intentó hace cinco años salvar a Mateo de la hoguera escribiendo a las altas esferas de la institución, incluso a la Corona. pero no pudo evitar que Mateo, tras escapar, fuera quemado en efigie por hereje. Celso lleva a Mateo al escenario de un asesinato, en el arrabal. El cadáver tiene estigmas en las manos y en los pies.

Hay un niño que vio lo ocurrido. Mateo le pregunta, pero el niño no habla castellano. Le dibuja a un hombre muy grande. El asesinado es un comerciante rico, muy poderoso y generoso con la Corona: Ignacio Azuaga. Celso le pide a Mateo que resuelva el caso. Si no lo hace, irá a la hoguera.

Morata y Zúñiga ven como la epidemia de peste se propaga. Morata presiona con comunicar oficialmente la epidemia y hablar con la Corona.

Valerio está matando ratas cuando Mateo lo encuentra y le lleva al palacio de Zúñiga donde le da una paliza. Mateo le obliga a dormir en las caballerizas pero Zúñiga se apiada de él y le proporciona un jergón. Zúñiga se identifica con el pícaro, él también tuvo una infancia complicada y va a ayudarle, pero que si traiciona a Mateo lo matará.

Zúñiga, muy preocupado por Mateo, le pide que no se fíe de la Santa Inquisición. Pero Mateo está harto de huir, no puede desaprovechar esa oportunidad. Esa noche, Mateo ve la canina mientras intenta dormir, no consigue descansar.

Por la mañana, Mateo y Valerio van a ver a Monardes para que haga la autopsia de Azuaga. Monardes y Mateo se abrazan después de tanto tiempo sin verse y Mateo le asegura que lo que van a hacer está aprobado por la Inquisición. Monardes le explica que el muerto fue atacado por dos hombres -o uno muy grande- y que los estigmas se los hicieron con una estaca de punta redonda. Le desangraron poco a poco y, después de morir, le pusieron los clavos. En la cruz de madera que portaba el cadáver hay una inscripción: “E.V.V.” pero Monardes tampoco sabe qué significa.

En la fábrica de añil de Azuaga conocen a su hijo, Benjamín, y a su encargado, Manuel. Este último estaba en la fábrica cuando desapareció Azuaga y admite no saber cómo entró el asesino, ya que no lo hizo por la puerta. Lo único que vio fue a un hombre gigante que se lo llevó por la ventana.

Mateo le pregunta por la amante de Azuaga, que debía ser una mujer joven con gustos muy caros. Benjamín confiesa que su padre se veía con una tal Carmen Gálvez, una mujer que no han podido encontrar después de la muerte de Ignacio Azuaga. La hermana de Carmen vive en el Barrio de Portugalete, un lugar al que no va nadie por la epidemia.

Mateo y Valerio entran en la chabola en la que vive la hermana de Carmen, enferma de peste. La mujer le pide agua, pero Mateo se la niega hasta que no le de la información que necesita. Entre las cosas caras de Carmen encuentra un texto impreso: el Solus Christus.

Teresa y su Administrador van a la Mancebía a buscar a Eugenia y se la llevan a casa. Allí, Teresa la retrata, mientras Eugenia le pregunta por qué firma sus cuadros con el nombre de “Francisco Pinelo”, ella misma cae en la cuenta de que Teresa debe hacerlo si quiere venderlos.

Mateo decide ir a ver a Teresa, con la que tenía una fuerte amistad antes de irse de Sevilla. Se abrazan y él va a ver sus cuadros. Ella se preocupa por su estado, reconoce la tristeza en sus ojos y no entiende como un hombre tan bueno es capaz de vivir sin Dios.

Morata se reúne en la Sala de los Veinticuatro con el objetivo de conseguir que esperen hasta que lleguen los comerciantes del Nuevo Mundo para hacer pública la epidemia. El Asistente que lidera el Consejo le dice que necesitan dinero para frenar la enfermedad y Morata le responde que de eso se encargarán los mercaderes. Zúñiga, mirando desde la ventana, vigila un discurso que ha preparado con Morata. Sin embargo encuentran la réplica de Lardín, quien se niega y pregunta para qué les sirve el oro de esos barcos si mueren todos. Al final, la votación sale a favor de avisar ya a la Corona.

Zúñiga trata de sobornar a Lardín. Pero la familia del Caballero de los Veinticuatro murió por peste y se niega a permitir que eso le ocurra a alguien más. Zuñiga descubre que Lardín es homosexual. Le pilla con un joven y le chantajea para que cambie su voto.

Leandra le pide a Valerio que le rompa la pierna para poder pasar el examen de mendigos, pero cuando va a hacerlo, ella le pega por plantearse hacerlo.

Valerio ve a Mateo saliendo del Palacio de Zúñiga, llorando. Quiere saber a dónde va, pero Zúñiga lo detiene.

Al final del episodio, aparece un segundo cadáver en la orilla del río, es una mujer.