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La imprenta fue uno de los inventos más importantes de la Edad Media. La posibilidad de realizar rápidamente un gran número de ejemplares de un texto para su distribución cambió la forma de comunicarse. Se ampliaron los idiomas en los que se publicaban las obras escritas, que hasta entonces solo se podían consultar en latín o árabe. Las ideas y la cultura empezaron a convertirse en accesibles.

La imprenta en la Corona de CastillaEditar

La situación de la Corona y la división de Castilla en diferentes reinos hizo que se multiplicaran los centros editores del Estado. Pero había dos ciudades en los que la imprenta se desarrolló principalmente. Por una parte, los autores de la corte propiciaron que desde Madrid, donde se instaló la primera imprenta, se difundieran un gran número de publicaciones.

Por otro, la tradición literaria hispalense. La gran población que habitaba en esta ciudad en el siglo XVI y su monopolio con el Nuevo Mundo hicieron que Sevilla se convirtiera en uno de los grandes centros productores de libros impresos. Estas publicaciones se difundían tanto para lectura nacional como para exportaciones para el Nuevo Mundo, obligando a que se generaran un gran número de ejemplares por obra.

Imprentas en SevillaEditar

En el siglo XVI las imprentas hispalenses llegan a su máximo desarrollo, tanto por número de artesanos y maestros como por el de publicaciones. El oficio de impresor en la Sevilla del siglo XVI era bastante rentable, incluso algunas familias de impresores lograron grandes fortunas con su trabajo.

La creación y el éxito de la imprenta trajo consigo la profesionalización de los impresores. Con este nombre se designan en este siglo tanto al dueño de la oficina como al que imprime las obras y a los naiperos (impresores de cartas), muy comunes en Andalucía.

Los impresores de Sevilla gozaban de un gran número de privilegios otorgados por la Corona. Existía un gran número de libreros en la ciudad que se concentraban en calle Génova y Calle Sierpes. Sin embargo, estos artesanos no formarían parte de ningún gremio o hermandad hasta el siglo XVIII.

El gran ejemplo de familia impresora sería la de los Cromberger que se desplazó desde Alemania a Sevilla a finales del siglo XV. Se considera que su imprenta fue la más importante de la primera mitad del siglo XVI, ya que en ella se publicaron los títulos más relevantes de la época: desde obras caballerescas hasta eramistas. Serían los Cromberger los que fundaran la primera imprenta en el Nuevo Mundo en 1539.

ReferenciasEditar

Antonio Domínguez Ortiz - Orto y ocaso de Sevilla.

Jaime Moll (Cervantes Virtual) - El impresor y el librero en el Siglo de Oro. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-impresor-y-el-librero-en-el-siglo-de-oro/html/701b5cae-ec16-4d2c-a7a4-05720baa35e7_4.html

El Mundo - Los Cromberger, ilustres impresores. http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/04/andalucia_sevilla/1370337880.html