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Vieja era la estirpe de la industria jabonera. Constituida en monopolio del Estado, quien la enajenó en familias nobles como los Enríquez de Ribera. En Sevilla se alzaban las fábricas en la calle trianera de Castilla y en la collación de San Salvador con miras a abastecer a la ciudad siempre que las crecidas del río cortaran la comunicación entre ambas orillas. La de Triana estaba formada por almacenes y tinajas para el aceite, almacenes para el mazacote, almacenes y tinajas para la lejía, hornos, salas para tender y enjugar el jabón, almacenes para el producto elaborado, oficinas de peso y medida, casa del agente, habitación del portero, cocina, comedores, etcétera. Dentro del utillaje vemos calderas, pailas, tablas para cortar el jabón, sangradores, bacines de cobre, rodillos, cuchillos, etc. En el caso de la almona trianera, se disponía también de un muelle, donde había una resbaladera para deslizar las cestas con el producto hacia los barcos. Las materias primas empleadas las representan el aceite, el mazacote, el orujo, cal, cenizas, caparro y agallas. Estas dos últimas servían para obtener el color, mientras que el perfume se lograba con almizcle, ámbar, menta y algalia. Algunos de estos ingredientes eran de importación –el mazacote y la ceniza a veces se traían de Lepe- pero el principal, el aceite, procedía de la región. Las espuertas se hacían todas en la Algaba a base de palmas silvestres. Se fabricaban dos tipos de jabón: el prieto o ralo (San Salvador) y el blanco (Triana). El nivel de fabricación no bastaba para atender al consumo, así que la gente acudiera a las fábricas clandestinas, o adquiriese el jabón fabricado por los monjes de Santiponce. Las almonas reales se arrendaron a mercaderes genoveses, primero, y a la familia de los Welser, con quienes el jabón sevillano (llamado de Castilla) alcanzó un gran prestigio.

La decadencia de las almonas se experimentará en el siglo XVII. En nuestro siglo la producción y el consumo con los altibajos señalados y otros se mantuvo en alza y las exportaciones al Nuevo Mundo, Inglaterra, Flandes y resto del país proseguían con éxito en la década del 80.