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Las mancebías eran las casas o lugares donde se ejercía la prostitución. En la Sevilla del siglo XVI, la principal zona de prostitución era conocida como el Compás de la Mancebía al estar situada en la zona del Compás de la Laguna, en el barrio del Arenal. En el interior se encontraban las casas de mancebía, que eran en su mayoría propiedad del ayuntamiento, hospitales, e incluso de instituciones religiosas.

Aunque habitualmente las mancebías estaban situadas en las afueras de la ciudad, el caso de Sevilla era excepcional. Debido a la gran actividad portuaria de la ciudad el burdel se situó en pleno centro. Abarcaba desde la Puerta del Arenal a la Puerta de Triana, limitando con el río por la zona de la muralla, aislado por una tapia del resto de la ciudad. Esta situación geográfica fue motivo de gran conflicto. Varios reyes intentaron clausurar la zona sin éxito. El Cabildo también quiso utilizar la zona para alojar el edificio de la Aduana en 1576, queriendo trasladar la actividad de la mancebía a otro lugar más alejado del centro, e incluso se consideró levantar un convento en la zona. Ninguna de estas medidas salieron adelante y la mancebía perduró.

Contaba con dos puertas de entrada: una que se comunicaba con la zona del Arenal a través de un postigo y otra conocida coloquialmente como “el golpe”, por contar con un cierre de pestillo que se cerraba de un solo golpetazo. En esta puerta, considerada la entrada oficial, se hallaba el portero de la mancebía, conocido como el “guardacoimas” o “el mozo del golpe”. Era contratado por el padre de la mancebía para controlar el acceso. No obstante solían surgir accesos adicionales a lo largo de la tapia y, repetidas ocasiones, hubo que realizar varias reparaciones para evitar las entradas y salidas secretas de la misma. En ocasiones eran las propias prostitutas las que picaban estos agujeros en el muro, luchando contra la imposición de estar encerradas dentro de la Mancebía. Aunque oficialmente la prostitución solo se debía de ejercer dentro de los límites de la mancebía, aislada por decisión municipal, en la realidad era muy difícil controlar la actividad. Era frecuente encontrar a mujeres buscando clientes por el Arenal, los llanos de Tablada, el Altozano Trianero o la Resolana, entre otros lugares.

Las casas eran regidas por los padres de la Mancebía que se ocupaban de que el negocio funcionara debidamente y de llevar el orden dentro de las propias casas. En 1553 fueron oficializadas las primeras ordenanzas de la Mancebía. Las ordenanzas estaban divididas en dos bloques: un primer bloque cubriendo las funciones de los padres de la Mancebía y un segundo con especificaciones relacionadas con las prostitutas. Entre las prescripciones relacionadas con las trabajadoras se ordenaba que antes de ingresar en la Mancebía las mujeres debían presentarse ante una comisión municipal. Ésta determinaría si eran aptas para trabajar dentro de las casas. Entre los requisitos se estipulaba que las mujeres no debían ser naturales de Sevilla, ni tener familia en la propia ciudad. Tampoco podían estar casadas y estaba prohibido el ingreso para mujeres negras o mulatas. Hoy día, el archivo de Ronda cuenta con una copia original de las ordenanzas, ya que Ronda adoptó estos mismos preceptos para regular la prostitución de su ciudad.

ReferenciasEditar

Sevilla en tiempos de Cervantes, José Manuel Caballero Bonald, pp. 178-182.

La ciudad del Quinientos; Morales Padrón, Francisco, pp. 121-123.

La ciudad de Cervantes; Sevilla 1587-1600, coord. Francisco Núñez Roldán, pp. 159-161.

https://personal.us.es/alporu/histsevilla/mancebia_sevilla_ubicacion.htm